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Predicciones sobre la economía, con fecha, umbral y fuente, selladas antes del dato. Te avisamos del resultado, acertemos o no. Beta de investigación · datos a 30 sep 2026

Historias / Archivo

La clase media no gasta menos en ropa: la compra por otro canal.

El hogar de clase media no ha dejado de vestirse: ha cambiado de canal, y entra por precio.

Historia archivada: ya no se destaca.

La cuarta app del país

El 26 de septiembre, la cuarta app gratuita más descargada del App Store de EE. UU. no era una red social ni un asistente de inteligencia artificial. Era Vinted, una tienda de ropa usada entre particulares. Depop, otra del mismo tipo, iba novena. Cuatro días antes, un mensaje en X había sumado 100.602 «me gusta» en un día con una frase: «No nos están echando del lujo. Nos están echando de lo normal».

Lo que pensaría cualquiera

La lectura fácil: comprar usado se ha puesto de moda entre los jóvenes, por precio y por conciencia, y las marcas caras tienen sus propios problemas. Lululemon, la marca de ropa deportiva que se convirtió en el uniforme de la clase media acomodada, vende un 12 % menos en sus tiendas comparables de América. Lo fácil es pensar que la marca se ha cansado, y que si la gente compra menos ropa de marca es porque gasta menos en ropa.

Tres señales que no encajaban entre sí

El problema es que el gasto en ropa no cae. Los hogares de EE. UU. gastaron en ropa y calzado un 3,5 % más en el segundo trimestre de 2026 que un año antes, ya descontada la inflación. Y Ross, la cadena de tiendas de saldo, vende un 10 % más en sus tiendas comparables, «sobre todo por más clientes». Si la ropa no cae y la marca media sí, el dinero no desaparece: se va a otro sitio.

Una estadística y una compra

La siguiente pista no viene de la moda, sino de la estadística oficial y de los despachos. En mayo, la oficina de estadísticas laborales de EE. UU. explicó por qué había metido la ropa de segunda mano en su índice de precios: más del 20 % de cada generación compraba ropa usada cada mes en 2024. Y el 30 de julio, eBay, la vieja web de subastas, pagó 1.400 millones de dólares en efectivo por Depop, la app de ropa usada de los jóvenes. Cuando la estadística oficial y el dinero grande se mueven a la vez, algo ha dejado de ser una moda.

Lo que estaba a la vista

El hogar de clase media no ha dejado de vestirse: ha cambiado de canal. En 2025, la ropa de segunda mano creció un 19 % en EE. UU., casi cuatro veces más que la ropa en tienda. Vinted movió 10.800 millones de euros, un 47 % más que el año anterior. ThredUp, que compra, procesa y revende ropa usada en línea, tiene un 21 % más de compradores, y los de hogares que ganan menos de 60.000 dólares crecen casi un 20 %. Lo que cae es la marca media; lo que sube es lo usado y el saldo.

Por qué van juntas

Esa demanda entra por precio. Quien baja un escalón busca lo mismo más barato, así que cada comprador nuevo deja menos dinero por prenda. A una plataforma que solo pone en contacto a quien vende con quien compra, como Vinted, Depop o eBay, eso le importa poco: cobra una comisión sobre un volumen que crece y no tiene un almacén que llenar. Para quien compra, fotografía, guarda y envía cada prenda, como ThredUp, es un problema: gana clientes y paga margen. ThredUp lo cuenta en sus propias cifras: sus clientes más sensibles al precio le obligaron a hacer más rebajas, prevé unos ingresos del tercer trimestre un 7 % por debajo de lo que esperaban los analistas, y su margen de beneficio operativo (EBITDA ajustado) pasa del 5,3 % al 4 % que ella misma prevé.

Lo que viene

Si esto es cierto, lo que viene es una guerra de plataformas por ese comprador en 2027 y 2028, y la ganará quien no toca la prenda. Lo hemos convertido en cuatro apuestas, selladas el 26 de septiembre de 2026 antes de conocer ningún resultado: que en 2026 la ropa de segunda mano en EE. UU. vuelva a crecer al menos tres veces más que la de tienda (70 %); que ThredUp acabe 2027 con más compradores y, aun así, con menos margen que en 2026 (60 %); que el volumen de eBay crezca al menos un 8 % sin efecto divisa en 2027 (55 %); y, como apuesta arriesgada, que ThredUp deje de cotizar por sí sola antes de que acabe 2028 (15 %).

Lo que podría explicarlo de otra forma

Hay otra explicación que encaja con las mismas pistas: que la segunda mano crezca por la oferta, por el dinero y el marketing de las plataformas, y no porque el hogar haya cambiado de hábito. Si es así, en 2026 el crecimiento de lo usado dejará de triplicar al de la tienda, ThredUp recuperará margen al hacerse más grande, y lo de Lululemon será solo un problema de la marca.

Cómo sabremos si nos equivocamos

El informe anual de reventa de ThredUp, hacia abril de 2027, dirá si la segunda mano volvió a crecer al menos tres veces más que la tienda en 2026: por debajo de tres, nos equivocamos en lo principal. Los resultados de 2027 de ThredUp, hacia marzo de 2028, dirán si el que procesa cada prenda paga en margen; si su margen sube con más compradores, gana la otra explicación. Los de eBay, hacia febrero de 2028, dirán si el marketplace cobra el cambio.

El próximo dato

El primero llega a finales de octubre: los resultados del tercer trimestre de eBay dirán si su volumen sigue creciendo más de un 8 % sin efecto divisa y si la moda de segunda mano aparece como motor. El 5 de noviembre, ThredUp publica compradores y margen del trimestre. Son señales tempranas, no el resultado: la apuesta principal se juzga con el informe de abril de 2027.